Maybe

Days are lazy. Days are tired. Days are wasted and lame. As I Am.

sábado, febrero 25, 2006

Sucesiva


En estos últimos días, estamos dando la literatura de la Generación del 27 en las clases de JL. La verdad es que no pensé que me gustara tanto el libro, su contenido es oro, las poesías son preciosas. Por eso mismo he decidido colgar una de Gerardo Diego " Sucesiva" la cual encuentro genial y capaz de conmover a cualquiera con un ápice de sentimientos.

Alla vá.



Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños

miércoles, febrero 08, 2006

Días enfermizos.

No era fácil pero si evidente. Era evidente de una forma totalmente repentina, sin más, no tenía otra solución.
Todo tenía una solución ¿no?
Aquellos eran días grises, para su cabeza, mente, ojos, rostro y cuerpo. No veía más que rutina, cansancio y un sabor amargo a invierno.
¿Era necesario todo áquello? La respuesta no podía ser más clara. Cuando se ama a alguien se es capaz de cualquier cosa con tal de no perder a esa persona.

Una espada le atravesaba día a día el estómago, se lo revolvía y le hacía retorcerse, no obstante, su cerebro, acostumbrado a áquel tipo de presión, aguantaba e intentaba alejarla lo más lejos posible de todo cuanto acontecía a su alrededor.
Era una situación complicada pero ella sabía muy bien que debía hacer y como debia hacerlo, gustáse o no.
No podía hacer otra cosa ¿ Acaso alguien la hubiera hecho mejor ?
Ella conocía muy bien la sensación que tanto la atormentaba durante la semana, claro que la conocía pero nunca quiso llegar a conocerla de ese modo.
Quería que el tiempo transcurriése fugazmente, liviano, puro y limpio.
Pero ese tiempo transcurría con lentitud, era pesado, cargado de humos tóxicos y espeso.
Sobretodo por las mañanas, esas mañanas donde el sol mostraba su imagen menos amable. Temprano, salía de su hogar y caminaba sola por las calles medio vacías, hacia un lugar donde ella nunca se cansaba de dirigirse.
Cuando llegaba a clase, tomaba asiento y minutos antes de que las puertas se cerrasen ya sentía como esa angustia la iba invadiendo.
Y al llegar la tarde, notaba como los ojos querían salir de sus cuencas, sus cabellos deseaban caerse, su débil cuerpo temblaba y el corazón hacia intentos en vano de escapar de su pecho.

¿ Era su mala conciencia? No, era el peso de la realidad.



Primeros pasos.

Era una noche.
Una noche de febrero.
Hacía frio, pese a que ella vivía en el Mediterráneo.
Sus pensamientos colapsados por el cansancio del día no le ayudaban demasiado a reaccionar.
Pensaba en aquellas personas que le tendian la mano siempre y que quizás ella aceptaría, siempre que su mala conciencia se lo permitiese.
Hablaba con una chica de cabellos rubios, que fue quien indirectamente le dio la idea de plasmar sus más reconditos pensamientos en una hoja de papel virtual.
Que superficial era aquello, donde habían quedado los pergaminos y las plumas de la edad medieval?
Ella era alguien desubicada.
Se hubiera gustado ver en aquella época.
Quizás su tiempo era áquel, y no éste, el de las modernidades y materialismos.
Quizás ella debería haber nacido entre medio de caballeros y castillos, donde un largo vestido le cayera sobre sus piernas.
Debería empuñar una espada por entonces, o vestirse de caballero para poder ir a la guerra, a combatir como los demás valientes.
O no.
O quizás hubiera sido fruto de un campo a conrear, el sol le hubiera quemado la piel, y su rostro pálido no hubiese sido tal y como lo era por entonces.
Lo hubiera conocido?
A él.
El quizás fuese un caballero de armas y letras...Como a ella le gustaban.
Ya lo era en el presente de las modernidades.
La cuestion es que, esa noche ella escribía mientras escuchaba música repleta de violines y ritmos extraños, acompañados por una suave voz.
Al día siguiente le esperaba un éxamen de Filosofía, si, de pensamientos frustados.
Eso ahora no importaba.

Lo que importaba es que estaba escribiendo sobre ese pergamino virtual superficial.

Y estaba escribiendo una entrada, la primera entrada a lo que seria un pozo de pensamientos, perturbados, perversos, angelicales, demoníacos, sencillos, complejos....

Todo se vería.

Y ella estaría ahi para describirlos.

[Benvinguts!]